Bueno, pues los precios suben, las bolsas bajas y con un coleguilla he trasladado a internet el fanzine que hasta ahora distribuía por palma: El Difamatorio. Así que os animo a que os paseis por la página que además tiene un diseño muy chulo.
Continuaré con este espacio como blog personal para los amiguetes. Y algún día terminaré la gran historia de el Hombre Despacio. Pero ahora entre la uni, los eventos sociales y buscar trabajo.... me doy con un canto en los dientes si
1) actualizo casi cada semana el difamatorio.
2) vuelvo a hacer al menos nueve números escritos de el difamatorio en un año
3) encuentro curro antes de verano
4) No suspendo demasiadas asignaturas.
jueves, octubre 16, 2008
jueves, septiembre 18, 2008
PANFLETO JUSTICIERO NO.9
–Váyanse 100 veces al carajo yanquis de mierda - H.Chávez, promoviendo el respeto entre países
EL CAPITALISMO AGONIZA, ¡VIVAN LA ANARQUÍA Y LA BIRRA FRÍA!
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INTERNACIONAL
Sin problemas, el Papa formula la solución definitiva a la crisis mundial: “hay que buscar la sonrisa de la Virgen porque ahí se encuentra la fuerza de la vida”. Indiana Jones intenta descubrir si lo dicho por el cura es un parábola rebuscada o si el Gran Papuchi es completamente idiota.
Además, el religioso ha terminado su Santification Tour, en Lourdes, y vuelve a su palacio en el VaticULO. “Confía a Dios” su deseo de volver a Francia. “Es que ir en avión está jodido”, dijo Rocco Varela. “A Dios no, confiáselo a Spanair que llegarás antes al cielo” comentó un iluminado.
Para atraer al voto menos radical, los repúblicanos eligieron a Sarah Palin (mujer macizorra), como vice presidenta de McCain. El truco casi acaba en heca- tombe nuclear. “Si Rusia vuelve a atacar Georgia, nos liamos a hostias con los rojos”, comentó la genio. Alguien debería explicarle que la guerra sólo es un negocio si el mundo no se destruye del todo, ¡imbécil!
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NACIONAL
En un mundo que se hunde, Marianico Rj sólo piensa en los invasores de la nación. Pide que sea anticonstitucional que los inmigrantes que trabajan en España cobren el paro. Exige que los españoles que están en la vendimia en Francia vuelvan a su país y que mueran de hambre como auténticos patriotas.
Según Za-Patera, decir eso es lo antipatriota y explica que los negros que vienen en cayuco ahora, son los Samueles Etóos, y los Diarras, españoles del futuro.
Sobre el fin del sistema económico actual, ZaPatostes no lo tiene tan claro. En un alarde de lucidez declaró que “la compañía aérea Futura no está en suspensión de pagos si no presentándose a concurso, el de la Ruleta de la Fortuna”. Fuentes D, afirman haber visto al presi frotarse las manos pensando en Lehman Brothers y AIG. “Cuanto peor este la situación en el extranjero, menos culpa nos podrán echar a nosotros”, pareció decir el presidente.
Rodrigo de Santos fue galardonado con el premio Socialista y Mallorquín del Año. “Gastarse 1,4 millones de euros en un parque infantil, follar con mariquitas y ponerse de coca con dinero público… es genial. Pero cuando nadie hablaba de lo malos que son los del Pp… que le acusen de abuso de menores, no tiene precio”, Nadie ha hecho tanto por el Psoe como este inútil”, manifestó M. Sebastián, Ministro y Corbatófobo.
Aina Calvo (alcaldesa de Palma) planea una nueva ruta del carril bici que, desde el Parque de la Riera (1.4 millones), lleve directamente al prostíbulo Casa Alfredo, y a las iglesias donde de Santos, presuntamente, petaba el cacas a jovencitos desamparados.
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ROSA
Mientras tanto, en el mundo de lo superfluo: Hallan 24 cadáveres de mafiosos con un tiro en la cabeza en un bosque de México D.F. en el que los turistas van a pasear y hacer pic-nics. Unos días más tarde en el mismo país, dos motines carcelarios se saldan con 23 presos muertos. La crisis es universal, pero tú puedes decir “al menos no soy mexicano”.

Victoria Beckham quiere legar a su hija todo su vestuario. No se sabe si es por qué se va a suicidar o por qué con sus sucesivos aumentos de pecho ya no le quedan bien sus vestidos viejos.
Para el resto de sus hijos también tiene planes: formar una banda de horteras como lo hizo su madre, antes de dedicarse a vivir de lo que gana su marido. Las apuestas ya han comenzado ¿Cuál de los retoños de la Beckham ingresará antes en prisión por conducir borracho?
Un estudio barcelonés expone que la tercera causa de mortalidad adolescente (14-16 años) es el suicidio. Un emo, momentos antes de quitarse la vida, gritó: ¡Mami, yo quería la X-box 360 y me compraste la Wii!
Junto a los Castellers, la Generalitat de Catalunya crea una nueva fiesta regional para el 13 de Septiembre: el Lanzamiento de Cóctel Molotov a la familia real. El que haga arder más tiempo a un noble, gana un mp3 con 13 versiones diferentes de Els Segadors.
lunes, junio 16, 2008
EL DIFAMATORIO RADIO
Hoy os pongo el número 8 de El Difamatorio: Panfleto Justiciero.
Por primera vez escuchable.
Es un fanzine que distribuimos por Palma cuando se puede, ¡ya llevamos 8 números!
tiene un fotolog que anuncia las novedades, donde ponemos fotos del mismo y otras que no lo son, pero son muy guays. www.fotolog.com/eldifamatorio
y también existe la versión on line del mismo: www.eldifamatorio.blogspot.com
Tenemos un dominio .es, pero aún está en construcción ya avisaremos.
pd: HD os manda un saludo, y dice que no os preocupéis que está bien, pero muy liado.
jueves, abril 17, 2008
tulipán
En blogs anteriores:
H.D. acaba de terminar la universidad, y ahora quiere conocer lo que es el trabajo de verdad, en un finde en Menorca se enamora de una enigmática chica que parece ser que es más rara que él. Caty, la chica, ha de ir a vivir a Mallorca dentro de un mes, la espera se le hace insufrible a nuestro protagonista cuyas dudas sexuales se hacen cada vez más grandes a medida que se acerca la fecha del reencuentro.
(el inicio de la historia aquí)
Y aquí se reanudan las aventuras del Hombre Despacio:
Para ti o para mí los días suelen ser monótonos, repetitivos. No recuerdas donde aparcaste el coche porque no sabes si hoy es ayer o será mañana. Te levantas a la misma desafortunada hora y escuchas el mismo programa de radio. Y piensas en la pereza que te da tener que saludar a los mismos idiotas de siempre en la misma oficina de siempre. Acabas la jornada y si estás de humor pones una lavadora y si no, te dejas encandilar por alguna de las ventanas multimedia de tu casa… hasta la hora de dormir.
Pero por desgracia para ti, hay gente que a veces es feliz, no lo es para siempre, pero si que vive momentos puntuales de felicidad. Un aumento de sueldo, ganar una mano de póker, ver a un enemigo humillado, la primera mamada, la segunda… subir a nivel setenta a tu paladín, el fin de la huelga de guionistas… Son momentos que si a ti no te atañen, simplemente, dan rabia.
Uno de esos momentos es cuando volviendo solo del aeropuerto tienes que coger el autobús y ves a otras personas abrazándose en la terminal como si el mundo se acabase después de ese instante. Además de asco, da vergüenza ajena.
H.D. había acudido pronto al aeropuerto. Estaba tan nervioso como un sentenciado al paredón. El vuelo de Caty llegaba a las 12.30, pero él estaba esperando desde las 12; cuando de y media pasaron dos minutos, pensó que el avión se había estrellado en una isla del pacífico.
No le había dicho a Cat que vendría a recogerla, era una sorpresa ¿y si el avión había aterrizado antes y la chica ya se había ido y él estaba esperando para nada, o mejor dicho, a nadie?
Cuando volvió a pensar con frialdad, miró el monitor de vuelos y comprobó asombrado que el vuelo acababa de aterrizar.
Caty no estaba muerta. Ya podía respirar más tranquilo. Los diez minutos que esperó se le hicieron tan largos como un día en el que te maniatan y toda la república francesa te va meando en la boca por turnos de a diez.
Ese era el gran día, lo había imaginado mil y una veces. Caty llegaba con una maleta enorme, la dejaba en el suelo, corría loca hacia él y se fundían en un abrazo.
H.D. no tenía mucha experiencia con las mujeres y las pocas referencias que tenían eran las comedias americanas o los dibujos japoneses. En la mayoría de películas yankees el tío arreglaba más de una situación con un ramo de flores, lo cual le parecía un poco ridículo. En los dibujos japoneses que miraba, siempre había un montón de chicas que perdían el culo por el chico y revoloteaban a su alrededor. Normalmente el tipo era un mojigato que no se enteraba de nada y le bastaba con la simple presencia de tanta hembra. No era un buen ejemplo a seguir. Así que decidió comprarle un ramo de flores, pero no de unas flores cualesquiera, sino tulipanes negros, que siempre le habían parecido muy sensuales.
Al verla llegar se quedó paralizado, sin saber que decir. Ella le miró, sorprendida por verle ahí, y se quedó muy cortada. Habían hablado mucho por mail y por teléfono, pero siempre es distinto al natural. Se dieron los típicos dos besos que se dan a alguien por compromiso y se quedaron mirando de frente. Como tenía el ramo de tulipanes en la mano, antes de mediar palabra, alzó la mano a la altura del hombro y se lo mostró. Ella lo cogió y lo miró curiosa. Con sus brazos rodeó al chico y le abrazó. Se quedaron así un buen rato. Caty alzó la cabeza y con sus labios rozó levemente la comisura de los de H.D. Buscó la otra mejilla y lo volvió a hacer, fue un beso dado despacio. Como le gustaba a H.D. Luego siguieron una serie de besos, cada vez más entrelazados entre sí. No era la primera vez que H.D. besaba a una chica. Pero si la primera desde hacía cuatro años. Afortunadamente hay cosas que nunca se olvidan. Pensó que si él no fuera el protagonista la escenita le daría bastante grima… pero por una vez no era un simple espectador, así que le dieron muy igual todas sus manías.
Desaforado por la emoción empezó a besar cada vez más rápido y más hacia dentro hasta que un chirrido estremeció el aeropuerto. Caty creyó que del impacto se le habrían destrozado, al menos, todos los incisivos. Se retiró asustada y al comprobar que cada diente estaba con su encía le miró y sonrío al consternado. H.D. no se lo podía creer, era un torpe. Nunca había imaginado que eso le podía pasar, ni siquiera lo había considerado como un miedo o algo que pudiera fallar. Si la pifiaba al besar a Caty imagínatelo… no quería ni pensar. La chica seguía mirándolo y le dijo un –hola- que le sacó de su ensimismamiento. Cat le cogió de la mano y se puso a andar. Él la siguió y como no sabía qué decir, anduvieron en silencio hasta llegar a la moto de H.D.
negro
H.D. acaba de terminar la universidad, y ahora quiere conocer lo que es el trabajo de verdad, en un finde en Menorca se enamora de una enigmática chica que parece ser que es más rara que él. Caty, la chica, ha de ir a vivir a Mallorca dentro de un mes, la espera se le hace insufrible a nuestro protagonista cuyas dudas sexuales se hacen cada vez más grandes a medida que se acerca la fecha del reencuentro.
(el inicio de la historia aquí)
Y aquí se reanudan las aventuras del Hombre Despacio:
Para ti o para mí los días suelen ser monótonos, repetitivos. No recuerdas donde aparcaste el coche porque no sabes si hoy es ayer o será mañana. Te levantas a la misma desafortunada hora y escuchas el mismo programa de radio. Y piensas en la pereza que te da tener que saludar a los mismos idiotas de siempre en la misma oficina de siempre. Acabas la jornada y si estás de humor pones una lavadora y si no, te dejas encandilar por alguna de las ventanas multimedia de tu casa… hasta la hora de dormir.
Pero por desgracia para ti, hay gente que a veces es feliz, no lo es para siempre, pero si que vive momentos puntuales de felicidad. Un aumento de sueldo, ganar una mano de póker, ver a un enemigo humillado, la primera mamada, la segunda… subir a nivel setenta a tu paladín, el fin de la huelga de guionistas… Son momentos que si a ti no te atañen, simplemente, dan rabia.
Uno de esos momentos es cuando volviendo solo del aeropuerto tienes que coger el autobús y ves a otras personas abrazándose en la terminal como si el mundo se acabase después de ese instante. Además de asco, da vergüenza ajena.
H.D. había acudido pronto al aeropuerto. Estaba tan nervioso como un sentenciado al paredón. El vuelo de Caty llegaba a las 12.30, pero él estaba esperando desde las 12; cuando de y media pasaron dos minutos, pensó que el avión se había estrellado en una isla del pacífico.
No le había dicho a Cat que vendría a recogerla, era una sorpresa ¿y si el avión había aterrizado antes y la chica ya se había ido y él estaba esperando para nada, o mejor dicho, a nadie?
Cuando volvió a pensar con frialdad, miró el monitor de vuelos y comprobó asombrado que el vuelo acababa de aterrizar.
Caty no estaba muerta. Ya podía respirar más tranquilo. Los diez minutos que esperó se le hicieron tan largos como un día en el que te maniatan y toda la república francesa te va meando en la boca por turnos de a diez.
Ese era el gran día, lo había imaginado mil y una veces. Caty llegaba con una maleta enorme, la dejaba en el suelo, corría loca hacia él y se fundían en un abrazo.
H.D. no tenía mucha experiencia con las mujeres y las pocas referencias que tenían eran las comedias americanas o los dibujos japoneses. En la mayoría de películas yankees el tío arreglaba más de una situación con un ramo de flores, lo cual le parecía un poco ridículo. En los dibujos japoneses que miraba, siempre había un montón de chicas que perdían el culo por el chico y revoloteaban a su alrededor. Normalmente el tipo era un mojigato que no se enteraba de nada y le bastaba con la simple presencia de tanta hembra. No era un buen ejemplo a seguir. Así que decidió comprarle un ramo de flores, pero no de unas flores cualesquiera, sino tulipanes negros, que siempre le habían parecido muy sensuales.
Al verla llegar se quedó paralizado, sin saber que decir. Ella le miró, sorprendida por verle ahí, y se quedó muy cortada. Habían hablado mucho por mail y por teléfono, pero siempre es distinto al natural. Se dieron los típicos dos besos que se dan a alguien por compromiso y se quedaron mirando de frente. Como tenía el ramo de tulipanes en la mano, antes de mediar palabra, alzó la mano a la altura del hombro y se lo mostró. Ella lo cogió y lo miró curiosa. Con sus brazos rodeó al chico y le abrazó. Se quedaron así un buen rato. Caty alzó la cabeza y con sus labios rozó levemente la comisura de los de H.D. Buscó la otra mejilla y lo volvió a hacer, fue un beso dado despacio. Como le gustaba a H.D. Luego siguieron una serie de besos, cada vez más entrelazados entre sí. No era la primera vez que H.D. besaba a una chica. Pero si la primera desde hacía cuatro años. Afortunadamente hay cosas que nunca se olvidan. Pensó que si él no fuera el protagonista la escenita le daría bastante grima… pero por una vez no era un simple espectador, así que le dieron muy igual todas sus manías.
Desaforado por la emoción empezó a besar cada vez más rápido y más hacia dentro hasta que un chirrido estremeció el aeropuerto. Caty creyó que del impacto se le habrían destrozado, al menos, todos los incisivos. Se retiró asustada y al comprobar que cada diente estaba con su encía le miró y sonrío al consternado. H.D. no se lo podía creer, era un torpe. Nunca había imaginado que eso le podía pasar, ni siquiera lo había considerado como un miedo o algo que pudiera fallar. Si la pifiaba al besar a Caty imagínatelo… no quería ni pensar. La chica seguía mirándolo y le dijo un –hola- que le sacó de su ensimismamiento. Cat le cogió de la mano y se puso a andar. Él la siguió y como no sabía qué decir, anduvieron en silencio hasta llegar a la moto de H.D.
negro
lunes, marzo 31, 2008
Mr. Hankey!
queridos hermaculos y hermaculas,
mientras esperamos las nuevas aventuras y desencantos de H.D. voy a postear algunas cosillas que tenía en el almacen. como cuando un grupo saca un disco y se forra y el siguiente es uno de versiones y caras B, pero sin música y sin forrarme.
debo advertir que el tono es algo diferente a lo que suelo postear.
ahí va eso, y con mayúsculas:
Si usted desea saber cuál es la relación entre los dioses egipcios, los abetos de navidad y que el Corte Inglés abra en domingo, le ruego, por favor, que siga leyendo.
Hace 5208 años, el nacimiento del dios Halcón Horus, que había nacido de la virgen Isis y que acabaría venciendo a las tinieblas, se celebraba el 25 de diciembre.
Hace 2043 años, los romanos festejaban el solsticio de invierno, el día más corto, 25 de diciembre, el nacimiento del Sol invicto, el regreso del buen tiempo.
Año 221 d. C. se populariza el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo.
Siglo Xlll, Islandia, 26 de diciembre, los islandeses celebran el nacimiento de Frey, el dios del sol, la lluvia y la fertilidad. En estas fechas se adornaba un árbol perenne que simbolizaba el árbol del universo.
Actualidad. Sabemos que el solsticio de diciembre es realmente el 22 de ese mes. El 25 nos hacemos un montón de regalos sin venir demasiado a cuento y decoramos un árbol no sabemos muy bien porqué. Y el 6 de enero, la epifanía y con ella más regalos de los reyes magos.
La segunda acepción de la Real Academia Española de la palabra “necesidad” es esta: aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir. En 1943 Abraham Maslow realizó una pirámide de necesidades en cuya base encontramos las necesidades fisiológicas tales como respirar, beber agua, dormir, comer, etcétera.
El deseo es una “fuerte inclinación de la voluntad hacia el conocimiento, consecución y disfrute de algo”.
Los expertos en mercadotecnia aseguran que “el marketing no crea necesidades, si no que contribuye a orientar deseos y canalizarlos hacia demandas efectivas”. Es la habilidad de convertir el poder de compra en demanda efectiva de bienes y servicios.
Pero en una sociedad donde se da una gran identificación entre los deseos y las necesidades, es más, se confunden estas con aquellos, hasta tal punto de no saber discernir, podríamos decir que el marketing contribuye a orientar falsas necesidades o bien deseos que se confunden con necesidades.
Cuando confundimos “aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir” con “algo hacia lo que tenemos una fuerte inclinación de nuestra voluntad por conocerlo, conseguirlo y disfrutarlo” es cuando se desata en la sociedad una fiebre por “¡mira mi colección de dos millones de pares de zapatos!” y se nos olvidan las tradiciones mediante las cuales las antiguas civilizaciones celebraban la llegada del buen tiempo. Consumismo hay todo el año, pero en estas fechas se desata, ya no celebramos que los días sean cada vez más largos, sino que las tiendas cierren más tarde, total, tenemos luz artificial.
Mr. Hankey
mientras esperamos las nuevas aventuras y desencantos de H.D. voy a postear algunas cosillas que tenía en el almacen. como cuando un grupo saca un disco y se forra y el siguiente es uno de versiones y caras B, pero sin música y sin forrarme.
debo advertir que el tono es algo diferente a lo que suelo postear.
ahí va eso, y con mayúsculas:
Si usted desea saber cuál es la relación entre los dioses egipcios, los abetos de navidad y que el Corte Inglés abra en domingo, le ruego, por favor, que siga leyendo.
Hace 5208 años, el nacimiento del dios Halcón Horus, que había nacido de la virgen Isis y que acabaría venciendo a las tinieblas, se celebraba el 25 de diciembre.
Hace 2043 años, los romanos festejaban el solsticio de invierno, el día más corto, 25 de diciembre, el nacimiento del Sol invicto, el regreso del buen tiempo.
Año 221 d. C. se populariza el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo.
Siglo Xlll, Islandia, 26 de diciembre, los islandeses celebran el nacimiento de Frey, el dios del sol, la lluvia y la fertilidad. En estas fechas se adornaba un árbol perenne que simbolizaba el árbol del universo.
Actualidad. Sabemos que el solsticio de diciembre es realmente el 22 de ese mes. El 25 nos hacemos un montón de regalos sin venir demasiado a cuento y decoramos un árbol no sabemos muy bien porqué. Y el 6 de enero, la epifanía y con ella más regalos de los reyes magos.
La segunda acepción de la Real Academia Española de la palabra “necesidad” es esta: aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir. En 1943 Abraham Maslow realizó una pirámide de necesidades en cuya base encontramos las necesidades fisiológicas tales como respirar, beber agua, dormir, comer, etcétera.
El deseo es una “fuerte inclinación de la voluntad hacia el conocimiento, consecución y disfrute de algo”.
Los expertos en mercadotecnia aseguran que “el marketing no crea necesidades, si no que contribuye a orientar deseos y canalizarlos hacia demandas efectivas”. Es la habilidad de convertir el poder de compra en demanda efectiva de bienes y servicios.
Pero en una sociedad donde se da una gran identificación entre los deseos y las necesidades, es más, se confunden estas con aquellos, hasta tal punto de no saber discernir, podríamos decir que el marketing contribuye a orientar falsas necesidades o bien deseos que se confunden con necesidades.
Cuando confundimos “aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir” con “algo hacia lo que tenemos una fuerte inclinación de nuestra voluntad por conocerlo, conseguirlo y disfrutarlo” es cuando se desata en la sociedad una fiebre por “¡mira mi colección de dos millones de pares de zapatos!” y se nos olvidan las tradiciones mediante las cuales las antiguas civilizaciones celebraban la llegada del buen tiempo. Consumismo hay todo el año, pero en estas fechas se desata, ya no celebramos que los días sean cada vez más largos, sino que las tiendas cierren más tarde, total, tenemos luz artificial.
Mr. Hankey
jueves, febrero 21, 2008
Ellas
N.d.r. si es la primera vez que nos lees empieza desde la entrada
"presentando a... H.D"
Viernes. Diez y media de la noche. Quedaban exactamente 29 días para que la menorquina llegase. Había sido una suerte empezar a trabajar pues mientras lo hacía no oía a su conciencia* ni a las cada vez más frecuentes dudas que le asaltaban respecto al “ese-e-equis-o”. Le costaba incluso pronunciarlo cuando no era para practicarlo a solas.
Debía quedar con su primo, en un bar, y volver a beber cerveza.
El garito estaba en un callejón -oscuro como la cueva de Batman- y le costó bastante encontrarlo, es mas, harto de ir de un extremo a otro de la callejuela sin dar con él, se paró en un hotel que había en la misma y le preguntó al recepcionista –que debía medir tres o cuatro metros mínimo- si había un bar por ahí. El del Hotel, cortés y con un corte de pelo terrible, le indicó que estaba a cinco pasos de donde estaban hablando. Le dijo que si acababa bien la noche las habitaciones eran baratas.
H.D. se sintió muy estúpido, cuando no sabía no le importaba preguntar, pero no le gustaba que su falta de pericia resultase tan evidente.
Lo primero que veías al entrar en el antro era un tronco enorme y seco colocado estratégicamente para dificultar la entrada. La noche empezaba bien. Su primo ya había llegado, estaba sentado en una esquina del local. Empezaron a beber y esto fue lo que sucedió:
Canapé.- ¿Cómo va eso macho?
H.D.- Tirando…
Canapé.- Ya pensaba que te pasaba algo con tanta prisa. Por cierto después vendrán Roña y Teruo.
H.D.- ¿Roña?
Canapé.- … y Teruo ¡son de puta madre!
H.D.- Sí lo que digas, pero el Roña…
Canapé.- Pero no le has de hacer caso, al principio se te puede atravesar un poco pero después es un puto crack, pero bueno… ¿a ti qué te pasa?
H.D.- Es complicado… ¿cómo te lo digo?
Canapé.- Ya sabes que me puedes contar lo que quieras ¿vale?
H.D.- Vale, allá voy, pues… eso primo… que resulta que… el otro día… el otro día… me hice una… pensando en Cat…
Canapé.- Bueno… ¿y qué?
H.D.- ¿Cómo que y qué? ¡Le he faltado al respeto! ¡He manchado su honor! ¡Ya no la puedo mirar a la cara!
Canapé.- ¿Pero qué paridas estás diciendo?
H.D.- ¡Claro joder! No sé a ver… ¿tú con qué te haces pajas?
Canapé.- Bueno… eso a ti no te importa, ¡coño!, yo que sé con pelis guarras como todo el mundo.
H.D.- Pues ahí lo tienes…. Te haces pantuflas con pelis porno macho, pero no con la persona a la que quieres… en serio… no la podré mirar a la cara…
Canapé.- A ver, melocotón, escúchame bien, que a veces pareces tonto… pa’empezar ya no le miras nunca a la cara… ¡para eso tendrías que verla alguna vez!** y para acabar sacudirte el cimbrel pensando en ella es la mejor ofrenda que le puedas hacer.
H.D.- ¿Pero qué dices tío? ¡Eres un degenerado!
Canapé.- Ayy, a ver cómo te lo explico… Primero un hombre normal, tú no, que pasa la mayor parte del tiempo con su mujer/novia que si ahora a cenar, ahora al cine, ahora nos vamos de compras, ahora comida con mis padres, ahora con los tuyos etcétera. Lo que no hace en un momento de tranquilidad es cascársela pensando en su novia. Aprovecha el momento y se deja llevar por sus fantasías que no tienen nada de malo ¿vale? Y lo que nos lleva al segundo punto: Cuando te masturbas muchas veces lo haces mirando a actrices profesionales ¿verdad? A tías que les pagan por estar buenas y por follar bien ¿no? Entonces ¿qué hay de deshonroso en comparar a Caty con esas profesionales del vicio?
H.D.- mmm… puede que tengas razón, joder… pero es “mi caty”… estoy enam…
Canapé.- ¡Calla, calla no sigas por ahí! ¡No puedes mezclar huevos con caracoles joder! Una cosa es amor, y la otra es sexo. Algunas veces tienen que ver pero muchas otras no.
H.D.- Pero ella… ¿no se puede sentir ofendida?
Canapé.- Pero es que me cago en la leche… ¡a ella no les ha de decir nada! Y no, joder, claro que no se puede sentir ofendida… si seguro que tiene en el cuarto una foto tamaño estantería del Johnny Deep de los cojones. ¿Qué te crees que lo tiene por qué le gusta su manera de actuar? ¡No! ¡Lo tiene porque a las tías les ponen los tíos chungos con maquillaje en los ojos y que van de góticos-mírame-como-soy-profundo-y-me-muevo-raro-y-siempre-estoy-alicaido!
H.D.- Entonces… ¿ella se masturba pensando en Johnny Deep?
Canapé.- Pues yo qué sé. Te lo he puesto como ejemplo, pero te lo prometo, antes de conocerte a ti, ya pensaba en otros hombres….
H.D.- ¿Qué!
Canapé.- Mira ahí vienen esos dos.
Pasaron una noche genial, Roña vomitó dos veces, pero el resto estuvo muy bien, ¡no sólo volvió a tomar cerveza, sino que también pomada! y al volver hacia su casa se puso a pensar.
Aunque la explicación de su primo le pareció bastante consistente juró no volverse a tocar pensando en Caty. No sabía por qué no le había dicho a el Canapé lo de “pegar” la cara de Cat en el cuerpo de actrices porno, supuso que no era necesario explayarse tanto. Había llegado a la conclusión de que lo había hecho por necesidad, porque de Caty sólo podía recordar los besos que se habían dado en Menorca, pero llega un momento en que todo hombre -pensó H.D.- necesitaba algo más. Él esperaría paciente 28 días… o los que hiciesen falta.
*Ver número anterior de H.D.
**Ver H.D. en San Juan III: La vuelta
jenna, the one
"presentando a... H.D"
Viernes. Diez y media de la noche. Quedaban exactamente 29 días para que la menorquina llegase. Había sido una suerte empezar a trabajar pues mientras lo hacía no oía a su conciencia* ni a las cada vez más frecuentes dudas que le asaltaban respecto al “ese-e-equis-o”. Le costaba incluso pronunciarlo cuando no era para practicarlo a solas.
Debía quedar con su primo, en un bar, y volver a beber cerveza.
El garito estaba en un callejón -oscuro como la cueva de Batman- y le costó bastante encontrarlo, es mas, harto de ir de un extremo a otro de la callejuela sin dar con él, se paró en un hotel que había en la misma y le preguntó al recepcionista –que debía medir tres o cuatro metros mínimo- si había un bar por ahí. El del Hotel, cortés y con un corte de pelo terrible, le indicó que estaba a cinco pasos de donde estaban hablando. Le dijo que si acababa bien la noche las habitaciones eran baratas.
H.D. se sintió muy estúpido, cuando no sabía no le importaba preguntar, pero no le gustaba que su falta de pericia resultase tan evidente.
Lo primero que veías al entrar en el antro era un tronco enorme y seco colocado estratégicamente para dificultar la entrada. La noche empezaba bien. Su primo ya había llegado, estaba sentado en una esquina del local. Empezaron a beber y esto fue lo que sucedió:
Canapé.- ¿Cómo va eso macho?
H.D.- Tirando…
Canapé.- Ya pensaba que te pasaba algo con tanta prisa. Por cierto después vendrán Roña y Teruo.
H.D.- ¿Roña?
Canapé.- … y Teruo ¡son de puta madre!
H.D.- Sí lo que digas, pero el Roña…
Canapé.- Pero no le has de hacer caso, al principio se te puede atravesar un poco pero después es un puto crack, pero bueno… ¿a ti qué te pasa?
H.D.- Es complicado… ¿cómo te lo digo?
Canapé.- Ya sabes que me puedes contar lo que quieras ¿vale?
H.D.- Vale, allá voy, pues… eso primo… que resulta que… el otro día… el otro día… me hice una… pensando en Cat…
Canapé.- Bueno… ¿y qué?
H.D.- ¿Cómo que y qué? ¡Le he faltado al respeto! ¡He manchado su honor! ¡Ya no la puedo mirar a la cara!
Canapé.- ¿Pero qué paridas estás diciendo?
H.D.- ¡Claro joder! No sé a ver… ¿tú con qué te haces pajas?
Canapé.- Bueno… eso a ti no te importa, ¡coño!, yo que sé con pelis guarras como todo el mundo.
H.D.- Pues ahí lo tienes…. Te haces pantuflas con pelis porno macho, pero no con la persona a la que quieres… en serio… no la podré mirar a la cara…
Canapé.- A ver, melocotón, escúchame bien, que a veces pareces tonto… pa’empezar ya no le miras nunca a la cara… ¡para eso tendrías que verla alguna vez!** y para acabar sacudirte el cimbrel pensando en ella es la mejor ofrenda que le puedas hacer.
H.D.- ¿Pero qué dices tío? ¡Eres un degenerado!
Canapé.- Ayy, a ver cómo te lo explico… Primero un hombre normal, tú no, que pasa la mayor parte del tiempo con su mujer/novia que si ahora a cenar, ahora al cine, ahora nos vamos de compras, ahora comida con mis padres, ahora con los tuyos etcétera. Lo que no hace en un momento de tranquilidad es cascársela pensando en su novia. Aprovecha el momento y se deja llevar por sus fantasías que no tienen nada de malo ¿vale? Y lo que nos lleva al segundo punto: Cuando te masturbas muchas veces lo haces mirando a actrices profesionales ¿verdad? A tías que les pagan por estar buenas y por follar bien ¿no? Entonces ¿qué hay de deshonroso en comparar a Caty con esas profesionales del vicio?
H.D.- mmm… puede que tengas razón, joder… pero es “mi caty”… estoy enam…
Canapé.- ¡Calla, calla no sigas por ahí! ¡No puedes mezclar huevos con caracoles joder! Una cosa es amor, y la otra es sexo. Algunas veces tienen que ver pero muchas otras no.
H.D.- Pero ella… ¿no se puede sentir ofendida?
Canapé.- Pero es que me cago en la leche… ¡a ella no les ha de decir nada! Y no, joder, claro que no se puede sentir ofendida… si seguro que tiene en el cuarto una foto tamaño estantería del Johnny Deep de los cojones. ¿Qué te crees que lo tiene por qué le gusta su manera de actuar? ¡No! ¡Lo tiene porque a las tías les ponen los tíos chungos con maquillaje en los ojos y que van de góticos-mírame-como-soy-profundo-y-me-muevo-raro-y-siempre-estoy-alicaido!
H.D.- Entonces… ¿ella se masturba pensando en Johnny Deep?
Canapé.- Pues yo qué sé. Te lo he puesto como ejemplo, pero te lo prometo, antes de conocerte a ti, ya pensaba en otros hombres….
H.D.- ¿Qué!
Canapé.- Mira ahí vienen esos dos.
Pasaron una noche genial, Roña vomitó dos veces, pero el resto estuvo muy bien, ¡no sólo volvió a tomar cerveza, sino que también pomada! y al volver hacia su casa se puso a pensar.
Aunque la explicación de su primo le pareció bastante consistente juró no volverse a tocar pensando en Caty. No sabía por qué no le había dicho a el Canapé lo de “pegar” la cara de Cat en el cuerpo de actrices porno, supuso que no era necesario explayarse tanto. Había llegado a la conclusión de que lo había hecho por necesidad, porque de Caty sólo podía recordar los besos que se habían dado en Menorca, pero llega un momento en que todo hombre -pensó H.D.- necesitaba algo más. Él esperaría paciente 28 días… o los que hiciesen falta.
*Ver número anterior de H.D.
**Ver H.D. en San Juan III: La vuelta
jenna, the one
sábado, enero 12, 2008
La empresa
N.d.r. si es la primera vez que nos lees empieza desde la entrada
"presentando a... H.D"
Por fin el martes sonó el teléfono, tenían un trabajo para él. Incorporación inmediata. Se personó puntualmente en la puerta de la E.T.T... era amarilla. Unos titánicos mofletes empezaron a moverse de manera parsimoniosa: se necesitaban comerciales de refuerzo en una empresa de venta a domicilio. Lo primero que preguntó H.D. era si tendría que ir a visitar gente a su casa. El mollete humano le dijo que no tenía ni “pajotera” idea, que hablase con la jefa. A H.D. le parecieron mal tres cosas: que no tuviera ni “pajotera” , lo terrible de la expresión, y el tener que hablar con otra persona más… que resultó ser un encanto de mujer… con un gusto de lo más estridente.
Era una rubia de cejas negras demasiado pobladas. Su cuerpo era menudo y la ropa le quedaba como un guante con su puño en tu cara: hacía daño. La estancia era aterradora, toda amarilla desconchada, a juego con la ropa, dos cajoneras a la derecha, un escritorio en el centro, un cuadro titulado “Amarillo con punto negro” presidiendo la sala y debajo de este y detrás del escritorio una silla enorme, como de malo de película y encima de esta una señora que a H.D. le parecía atractiva a pesar de todo lo que le rodeaba. Al aspirante a vendedor de enciclopedias se le plantearon dos preguntas: ¿dónde se compraban cajoneras, escritorios y sillas amarillas y por qué alguien las compraba?
El curro consistía en ir vestido de traje, casa por casa, intentando encasquetar enciclopedias. Este trabajo lo tenía todo para ser la segunda experiencia más desagradable en la vida de el Hombre Despacio*… pero “lo malo de comer y de las mujeres es que cuestan dinero… al menos no tengo que pagar por cagar” pensó H.D. Éste creía que lo bueno de los pensamientos era que no se los tenía que decir a nadie.
Esa misma tarde tenía que ir a la empresa para que le informaran del horario y el resto de detalles, pero ya estaba todo hecho, ¡tenía trabajo de nuevo! Sólo una cosa le extrañaba, en el contrato había una cláusula de confidencialidad de las Naciones Unidas, lo primero que pensó es que le iban a revelar que lo del 11-M era un montaje y que lo de la guerra de Irak era todo decorados y que Al Qaeda era una organización creada por los Estados Unidos para desviar la atención de la precaria sanidad pública… pero no le dijeron nada, así que se limitó a firmar.
Cuando iba hacia su casa llego a la conclusión de que iba muy salido, cómo sino le había parecido atractiva “el goblin limonado” de la E.T.T. Al llegar no había nadie y decidió que hacía mucho tiempo que no se tomaba las cosas con calma.
Cerró las cortinas del comedor, se desnudó entero, fue al baño y cogió el jabón de las manos. Se recostó en el sofá y cerró los ojos. H.D. odiaba los culos, sí, pero le encantaba el arco que hacía la espalda femenina, cuando intentó concentrarse en el de Cat se dio cuenta que no sabía como era, así que para acabar sus menesteres tuvo que concentrarse… en recuerdos más cercanos… y pegó, mentalmente, la cara de Caty en las mujeres de las películas que veía siempre solo.
Después de ducharse le envió un mail a la chica pidiéndole fotografías suyas.
Lo de trabajar de vendedor a domicilio tenía un componente terrible pero en parte muy excitante: Tenía que ver mucha gente desconocida, y no sólo eso, sino aguantar también sus desprecios; pero por otra parte sentía la necesidad de aprender a relacionarse, pues desde que acabó la carrera y todos sus amigos (dos) se habían ido de la isla, sólo había estado con los amigos de su primo. Además seguro que aprendería algo nuevo.
La empresa estaba a quince minutos a pie desde su casa, lo cual era muy cómodo. El edificio de paredes grises era la típica construcción funcional sin nada de encanto. La empresa estaba en el sótano, bajó por unas escaleras metálicas que vibraban a cada paso y se enfrentó a la puerta, al abrirla se encontró con un caos de papeles y una cabellera negra absorta en la pantalla de un ordenador. Esta se giró lentamente y le miró con una expresión que H.D. no supo definir, le dijo que fuese hasta la puerta del fondo.
Tocó la puerta enérgicamente, intentando demostrar seguridad y al cabo de lo que le pareció demasiado tiempo una voz gutural le invitó a entrar. H.D. se acordó de la cláusula de la O.N.U., ahora sabía que no le iban a hablar sobre la guerra de Irak; lo que tenía claro era que su jefe iba a ser un mutante intraterráqueo devorador de energía que lo usaría de pararrayos en sus ritos arcanos. La realidad era mucho peor. El cuarto apenas estaba iluminado por la débil luz de un flexo – ¡era un topociélago vengativo!- temió H.D. De la oscuridad salió una mano peluda que le señaló la silla –al menos el mutante no tenía garras- le preguntaron si creía que era un hombre honrado y si tenía don de gentes, el chico contestó que creía que sí y la voz le respondió “ya veremos, mañana aquí a las nueve, venga con traje”.
Después de la fugaz entrevista había quedado algo turbado, su flujo de pensamientos había explotado y no podía pensar en nada, hasta que de sopetón uno se incrustó detrás de sus ojos: ¡se había hecho una paja pensando en Caty!, ¡no sólo eso!, ¡se la había imaginado con el cuerpo de otras mujeres!, ¡era la cosa más asquerosa que había hecho en su vida!
H.D's kind of girls?
*ver Hombre Despacio número #01
"presentando a... H.D"
Por fin el martes sonó el teléfono, tenían un trabajo para él. Incorporación inmediata. Se personó puntualmente en la puerta de la E.T.T... era amarilla. Unos titánicos mofletes empezaron a moverse de manera parsimoniosa: se necesitaban comerciales de refuerzo en una empresa de venta a domicilio. Lo primero que preguntó H.D. era si tendría que ir a visitar gente a su casa. El mollete humano le dijo que no tenía ni “pajotera” idea, que hablase con la jefa. A H.D. le parecieron mal tres cosas: que no tuviera ni “pajotera” , lo terrible de la expresión, y el tener que hablar con otra persona más… que resultó ser un encanto de mujer… con un gusto de lo más estridente.
Era una rubia de cejas negras demasiado pobladas. Su cuerpo era menudo y la ropa le quedaba como un guante con su puño en tu cara: hacía daño. La estancia era aterradora, toda amarilla desconchada, a juego con la ropa, dos cajoneras a la derecha, un escritorio en el centro, un cuadro titulado “Amarillo con punto negro” presidiendo la sala y debajo de este y detrás del escritorio una silla enorme, como de malo de película y encima de esta una señora que a H.D. le parecía atractiva a pesar de todo lo que le rodeaba. Al aspirante a vendedor de enciclopedias se le plantearon dos preguntas: ¿dónde se compraban cajoneras, escritorios y sillas amarillas y por qué alguien las compraba?
El curro consistía en ir vestido de traje, casa por casa, intentando encasquetar enciclopedias. Este trabajo lo tenía todo para ser la segunda experiencia más desagradable en la vida de el Hombre Despacio*… pero “lo malo de comer y de las mujeres es que cuestan dinero… al menos no tengo que pagar por cagar” pensó H.D. Éste creía que lo bueno de los pensamientos era que no se los tenía que decir a nadie.
Esa misma tarde tenía que ir a la empresa para que le informaran del horario y el resto de detalles, pero ya estaba todo hecho, ¡tenía trabajo de nuevo! Sólo una cosa le extrañaba, en el contrato había una cláusula de confidencialidad de las Naciones Unidas, lo primero que pensó es que le iban a revelar que lo del 11-M era un montaje y que lo de la guerra de Irak era todo decorados y que Al Qaeda era una organización creada por los Estados Unidos para desviar la atención de la precaria sanidad pública… pero no le dijeron nada, así que se limitó a firmar.
Cuando iba hacia su casa llego a la conclusión de que iba muy salido, cómo sino le había parecido atractiva “el goblin limonado” de la E.T.T. Al llegar no había nadie y decidió que hacía mucho tiempo que no se tomaba las cosas con calma.
Cerró las cortinas del comedor, se desnudó entero, fue al baño y cogió el jabón de las manos. Se recostó en el sofá y cerró los ojos. H.D. odiaba los culos, sí, pero le encantaba el arco que hacía la espalda femenina, cuando intentó concentrarse en el de Cat se dio cuenta que no sabía como era, así que para acabar sus menesteres tuvo que concentrarse… en recuerdos más cercanos… y pegó, mentalmente, la cara de Caty en las mujeres de las películas que veía siempre solo.
Después de ducharse le envió un mail a la chica pidiéndole fotografías suyas.
Lo de trabajar de vendedor a domicilio tenía un componente terrible pero en parte muy excitante: Tenía que ver mucha gente desconocida, y no sólo eso, sino aguantar también sus desprecios; pero por otra parte sentía la necesidad de aprender a relacionarse, pues desde que acabó la carrera y todos sus amigos (dos) se habían ido de la isla, sólo había estado con los amigos de su primo. Además seguro que aprendería algo nuevo.
La empresa estaba a quince minutos a pie desde su casa, lo cual era muy cómodo. El edificio de paredes grises era la típica construcción funcional sin nada de encanto. La empresa estaba en el sótano, bajó por unas escaleras metálicas que vibraban a cada paso y se enfrentó a la puerta, al abrirla se encontró con un caos de papeles y una cabellera negra absorta en la pantalla de un ordenador. Esta se giró lentamente y le miró con una expresión que H.D. no supo definir, le dijo que fuese hasta la puerta del fondo.
Tocó la puerta enérgicamente, intentando demostrar seguridad y al cabo de lo que le pareció demasiado tiempo una voz gutural le invitó a entrar. H.D. se acordó de la cláusula de la O.N.U., ahora sabía que no le iban a hablar sobre la guerra de Irak; lo que tenía claro era que su jefe iba a ser un mutante intraterráqueo devorador de energía que lo usaría de pararrayos en sus ritos arcanos. La realidad era mucho peor. El cuarto apenas estaba iluminado por la débil luz de un flexo – ¡era un topociélago vengativo!- temió H.D. De la oscuridad salió una mano peluda que le señaló la silla –al menos el mutante no tenía garras- le preguntaron si creía que era un hombre honrado y si tenía don de gentes, el chico contestó que creía que sí y la voz le respondió “ya veremos, mañana aquí a las nueve, venga con traje”.
Después de la fugaz entrevista había quedado algo turbado, su flujo de pensamientos había explotado y no podía pensar en nada, hasta que de sopetón uno se incrustó detrás de sus ojos: ¡se había hecho una paja pensando en Caty!, ¡no sólo eso!, ¡se la había imaginado con el cuerpo de otras mujeres!, ¡era la cosa más asquerosa que había hecho en su vida!
H.D's kind of girls?*ver Hombre Despacio número #01
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